Todos los miembros de Nueva Acrópolis son adoctrinados en lo que primero se llamó «Filosofía Acropolitana» y posteriormente «Formación Acropolitana». En estas clases se abordan todos los temas relacionados con NA: festividades, ceremonias, moral acropolitana, Fuerzas Vivas, símbolos, cargos de los dirigentes, estructura de la OINA, etc.
Según la propia estructura que se presenta dentro de NA, la organización se divide en tres círculos, del más interno al más externo:
- Primer círculo: Fuerzas Vivas.
- Segundo círculo: Escuela de Filosofía.
- Tercer círculo: Asociación Cultural.
La cara pública de la OINA tiene como lema «Filosofía-Cultura-Voluntariado». Es un lema atractivo, y precisamente por eso resulta adecuado para captar al público. Forma parte de una estrategia de buena imagen que contribuye a contrarrestar la consideración de Nueva Acrópolis como organización coercitiva, una cuestión que viene siendo señalada desde hace décadas.
A través de las actividades públicas se elaboran anuarios con datos que muestran el «progreso» de la asociación. Se redactan noticias favorables, se publican fotografías de sonrisas y buenos momentos y se graban vídeos de las actividades, posteriormente editados para mostrar la imagen que la organización quiere proyectar de sí misma. Pero no hay que olvidar que se trata de actividades públicas, no de la vida interna de la organización.
No se muestran las fotografías y vídeos —que también existen— de las reuniones internas en las que los mandos internacionales o nacionales exigen resultados de integración, es decir, la incorporación de nuevos miembros a la organización.
Tampoco se muestran las reuniones de consejo con los jefes de filial ni las reuniones organizativas de los distintos cuerpos de Fuerzas Vivas, en las que se exige responsabilidad y un aumento de las horas de voluntariado.
Con todo ese material se alimentan las páginas web de NA y sus redes sociales. Pero ¿qué otra imagen se va a mostrar cuando el objetivo es captar nuevos miembros?
En este segundo círculo se encuentran todos los probacionistas y los miembros que no pertenecen a Fuerzas Vivas.
Una vez que se convierte en miembro, aumenta la cuota y también el tiempo de trabajo voluntario, al que se denomina «militancia».
A partir de ese momento, el compromiso es cada vez mayor. Se hace sentir al miembro que está en falta para que busque una mayor entrega al Ideal, que ya no se limita a la «filosofía», sino que se identifica con el «Ideal» de Nueva Acrópolis. Además, aunque la mayoría de los miembros lo desconozca, ese compromiso se vincula con el propósito de dar cabida a la sexta subraza mediante la creación de un «Mundo Nuevo y Mejor», separado de un «Mundo Viejo» que se presenta como condenado a desaparecer en cualquier momento.
Por eso se insiste una y otra vez, tanto en las clases como en las reuniones, en lo mal que está el mundo, dejando en segundo plano todas las demás cosas positivas que también existen en él.
“Los Acropolitanos no debemos caer en eso. Ni en "Orientalismos" ni en "Occidentalismos".
Debemos estudiar la situación de nosotros mismos y de nuestro entorno y saber dar nuestra opinión, nuestra ayuda, nuestro ejemplo de voluntad, de firmeza, de coraje.
De prudencia también, obvio, pero de una prudencia que se base en una táctica de penetración ideológica y no en el temor de ir a parar preso, pagar una multa o recibir un balazo.
La MILITANCIA ES FUNDAMENTAL.
Un Acropolitano SIN MILITANCIA NO ES UN ACROPOLITANO... sino apenas un Miembro... que estudia y paga su cuota.” (JAL, Bastión n.º 89).
La captación y el compromiso progresivo
Cuanto más joven es el miembro, mejor, porque el adoctrinamiento cuaja antes al no tener todavía una experiencia de vida suficiente. Además, suele tener muchas menos responsabilidades adquiridas: no está casado o casada, no tiene hijos, no tiene una hipoteca, etc.
Cuantos menos compromisos tenga en el «Mundo Viejo», más compromisos podrá adquirir dentro de la organización y más fácil será dirigirlo hacia las Fuerzas Vivas.
Este es el círculo interno, la verdadera cara de Nueva Acrópolis, que no se muestra al público y que se caracteriza por una estructura autocrática y de orden piramidal.
Todo miembro de Fuerzas Vivas, después de superar una serie de pruebas físicas y psicológicas en el monte durante una noche de invierno, participa en una ceremonia solemne. Vestido con el uniforme, con la rodilla izquierda en tierra y el brazo derecho en alto, con la palma de la mano extendida a la altura del ojo, realiza un firme compromiso ante su estandarte de cuerpo y en el templo, mencionando a los dioses, al karma y a las almas presentes como testigos:
Las «Brigadas Masculinas» se denominan ahora «Brigadas de Trabajo». Recientemente, Nueva Acrópolis también ha comenzado a publicar vídeos en los que el actual Mando Máximo habla de las Fuerzas Vivas y explica en qué consisten. Sin embargo, esta exposición pública forma parte de su estrategia de imagen, ya que no aborda lo que implica realmente pertenecer a estas estructuras, ni las exigencias y consecuencias que puede tener, tanto a nivel psicológico como físico, para sus integrantes.
Cada Fuerza Viva tiene su estandarte, su propio templo, sus dioses, sus símbolos, sus uniformes, sus ceremonias, su himno, su código de honor, sus consignas, sus reuniones y sus clases.
Dentro de este círculo existen dos cuerpos masculinos y uno femenino. Los masculinos son el «Cuerpo de Seguridad» y las «Brigadas Masculinas»; el femenino se denomina «Brigadas Femeninas».
«NUEVA ACROPOLIS, en su función EDUCADORA, ha vuelto a las fuentes incontaminadas del concepto del trabajo y lo considera un instrumento del Alma en su lucha por dominar la materia y hacer con ella canales que reemplacen a los diques que la adversidad ha levantado. En NUEVA ACROPOLIS el trabajo debe ser presentado como una expresión armónica e inegoísta de la natural voluntad creadora del hombre.» (Manual de Fuerzas Vivas: El porqué de las Brigadas de Trabajo).
«Las Brigadas de Trabajo incluyen tan sólo a Acropolitanos de sexo Masculino, por ser los hombres naturalmente más fuertes y resistentes en los trabajos pesados y riesgosos. Pertenecer a las Brigadas de Trabajo es un Honor, es Voluntario y es Útil.» (Manual de Fuerzas Vivas: El cómo de las Brigadas de Trabajo).

En los países en los que se permite disponer de armas de fuego, las tienen y practican con ellas; en aquellos en los que no están permitidas, se inclinan por las armas blancas de gran tamaño. Aunque no dispongan de armas de fuego que puedan ser objeto de denuncia, sí realizan prácticas de tiro en lugares legalizados.
Viene a constituir la milicia que protege y defiende el Ideal y, sobre todo, a los cargos superiores.
«PARA SER COMPONENTE DEL CUERPO DE SEGURIDAD HACE FALTA ENTENDER:
- Que su mayor virtud debe ser la obediencia y la disciplina, dando prioridad al espíritu sobre la carne pasajera.
- Que el orden piramidal es natural en acrópolis y no optativo.
- Que placer y dolor, en sus comunes acepciones, son mastines que azuzan tan solo a la carne. el espíritu debe permanecer en serenidad y recta acción, por la recta acción en sí, sin esperar recompensa.» (JAL, Manual de Fuerzas Vivas).
“Este cuerpo tiene la especial misión de velar por la seguridad general de la institución protegiendo sus ideales y símbolo, sus dirigentes, sus bienes muebles e inmuebles, y todo organismo o persona humana que se encontrare bajo su protección en el respectivo territorio nacional. (JAL, Manual de Fuerzas Vivas).
La división por sexos también queda establecida dentro de Fuerzas Vivas. Ningún caballero puede solicitar entrar en las Brigadas Femeninas, aunque se sienta mujer y las mujeres no pueden acceder a ninguno de los otros dos cuerpos masculinos porque, por el hecho de ser mujeres, se considera que solo les corresponde esta Fuerza Viva.
Homosexualidad
Las palabras del fundador sobre la homosexualidad hablan de un «vicio mortal» que, según sus planteamientos, anula por completo la posibilidad de un ascenso espiritual, aportando además sus propias «razones» para justificarlo. JAL lo denominaba el «cáncer rosa» y, en aquella época, no se permitía a las personas homosexuales ser acropolitanas.
Hoy en día, estas palabras de JAL se las corrige o se presentan como algo superado. Actualmente, las personas homosexuales sí pueden ser acropolitanas y entrar en Fuerzas Vivas, pero deben hacerlo dentro del cuerpo que les corresponde según el sexo con el que nacieron.
«Tenga el Hachado, si es un caballero, presencia viril, y si es una dama, presencia femenina. Lo opuesto está en contra de la Naturaleza y nos emparenta con el submundo de los homosexuales y las lesbianas.» (JAL, Almena n.º 53).
«El robo, la mentira, costumbres inmorales (drogadicción, alcoholismo, homosexualidad, prostitución, afición al juego, y otras tantas muchas veces señaladas) no caben en nuestras filas. Nuestros medios han de ser acordes a nuestros fines y principios.» (DSG, Mando n.º 95).
No olvidemos que “servir con lealtad y eficacia” es el compromiso que se realiza para entrar en Fuerzas Vivas.
La cúpula acropolitana
Es en este primer círculo donde se desarrolla la cúpula acropolitana. Algunos miembros de Fuerzas Vivas van adquiriendo cargos y condecoraciones hasta convertirse en dirigentes y, posteriormente, en hachados.
Los hachados, tras realizar su juramento, comienzan sin cadenas y estas se van sumando en función de los méritos alcanzados, hasta llegar a tres cadenas. Los hachados que poseen cuatro cadenas son los Mandos Nacionales y el Guardián de los Sellos.
Los propios documentos internos establecen las condiciones necesarias para ser considerado dirigente:
«3. Para ser considerado Dirigente se requieren las siguientes condiciones:
a) Tener una responsabilidad a su cargo en el esquema organizativo de la OINA: Secretario Nacional, Jefe o Sub-Jefe de Filial, Jefe Nacional o Provincial de FFVV., o Secretario Provincial, y haberse desempeñado satisfactoriamente, como mínimo durante un año, en el mismo cargo, dentro de los aquí señalados.
b) Ser Instructor activo durante un mínimo de dos años, es decir, dar clases; además dictar conferencias y/o cursillos. En el caso de pertenecer a un Instituto, también se considerarán válidas las actividades pedagógicas internas y las actividades públicas relacionadas con los esquemas del Instituto.
c) Tener un mínimo de tres años de antigüedad como miembro.
d) Pertenecer a alguna de las tres FFVV. Si es Personal de Apoyo o Auxiliar, sólo se admitirá el caso (a) del Dec. 2005/1.
e) Cumplir escolásticamente y con su aportación económica y/o laboral.
f) Canalizar y conducir ideológicamente a los colaboradores que tiene a su cargo.
g) El Dirigente deberá prestar juramento de su cargo, hecho no necesario en el caso de los Secretarios Nacionales y/o de Filiales o Sede Central.
h) En Síntesis: el Dirigente debe esforzarse y ser hábil en los Tres Círculos. Su valoración como tal no depende solamente de sus funciones organizativas o escolásticas, sino de su capacidad de conducir y transmitir auténticamente el Ideal.»
(DECR. 1993/22: secretarios nacionales. Secretarios Provinciales o de Filiales. Dirigentes. Condiciones).
«Siguiendo las ideas propuestas por JAL, está planificado que todos los Dirigentes en la plenitud de sus funciones, estén en condiciones de convertirse en Hachados.»
La propia normativa interna establece igualmente las condiciones necesarias para recibir un Hacha:
«a. Los requisitos necesarios para llegar a ser Hachado.
DECRETAMOS:
1. Condiciones para ser Hachado.
Para estar en condiciones de recibir un Hacha, hay que:
1. Ser Dirigente.
2. Tener un mínimo de 4 años ininterrumpidos de antigüedad como miembro.
3. Pertenecer a alguna de las tres FF VV con anterioridad a la solicitud del Hacha, en activo o como auxiliar. Si es Personal Auxiliar, debe pertenecer al caso (3a) del Dec. 2005/1. En el caso (3b), si ya es Hdo. y cumple satisfactoriamente con todos los demás requisitos, puede continuar siéndolo; pero no puede solicitarse por primera vez.
4. Tener un cargo de Dte. en un País donde haya al menos 15 miembros, o bien un cargo en una Filial de más de 50 miembros y cuyo Jefe sea Hdo.»
(DECR. 2007/1, Hachados – Hachas, puntos 5-2 y 8-2 y 3).
Lógicamente, esta estructura no se ve nada más comenzar el curso de filosofía. Está escondida e insertada como pequeñas dosis o «vacunas» dentro de una serie de enseñanzas en las que todo este pensamiento se va presentando como algo lógico y coherente.
Sin embargo, los propios documentos internos permiten mostrar cómo se articula esta estructura jerárquica y cómo se establecen los diferentes niveles de responsabilidad, acceso y poder dentro de la organización.
La cadena de mando dentro de este primer círculo, el de Fuerzas Vivas, se hace evidente. Existe toda una jerarquía perfectamente marcada en la que se exige obediencia y disciplina. La estructura piramidal no es una consecuencia accidental de la organización: aparece expresamente recogida en sus propios textos.
La cuestión, por tanto, no es únicamente que exista una jerarquía. Es que esa jerarquía se construye sobre la obediencia, la disciplina, la conducción ideológica y la progresiva adquisición de cargos y méritos, hasta alcanzar la cúpula de la organización.
El orden piramidal: de la cúspide a la base
El orden piramidal de Nueva Acrópolis, desde la cúspide hasta la base, se estructura de la siguiente manera:
El Mando Máximo (MM) de la OINA lleva el Hacha de Oro con una pequeña piedra de esmeralda de color verde y tiene un estandarte insignia con figura egipcia.
Es presentado como el eslabón entre los acropolitanos y la Fraternidad Blanca. Es el único que decreta y ejerce el poder absoluto y se le venera como si fuera un Maestro de Sabiduría.
Es un Hachado de cuatro cadenas. Se encarga de guardar los decretos, velar por su cumplimiento y asegurar la sucesión del Mando Máximo.
Ø Coordinadores continentales
Son Mandos Nacionales de cuatro cadenas que coordinan varios países de la OINA agrupados por su cercanía física, cultural y religiosa.
Ø Mandos Nacionales
Son Hachados de cuatro cadenas que dirigen un país de la OINA.
La concepción del poder y de la autoridad queda expresamente recogida en el siguiente texto:
«Sí, Mando y Poder vienen de “arriba” y no de la aceptación de los subordinados. A un Mando Nacional lo autoriza el Mando Máximo y de él le viene el Poder, y de su Alma la Sabiduría.
Olvidar esto es muy peligroso; en verdad, lo más peligroso que le puede ocurrir a un MN. Pues si cede al empuje de sus subordinados en detrimento de sus órdenes y de su propio Destino Discipular, rompe la relación Piramidal-Viviente con las Fuentes. Y esa ruptura aparentemente exterior es, en realidad, una ruptura consigo mismo, una inversión en la cual su propio Cuaternario se coloca sobre su Tríada, ahogándola y quitándole conciencia de su inmortalidad.» (JAL, Mandos n.º 24).
Ø Secretarios internacionales de Instituto
Son Hachados de cuatro o tres cadenas que dirigen, a nivel internacional, el instituto correspondiente.
Los propios reglamentos establecen:
Deben ser Hachados y contar con la formación necesaria. Entre las secretarías se encuentran:
Cada estructura nacional que cuenta con un número suficiente de miembros está obligada a formar las Fuerzas Vivas y a nombrar un Jefe Nacional por cada Fuerza Viva que se constituya, además de un coordinador de las tres, elegido entre ellos
El comandante mundial de las tres Fuerzas Vivas es el Mando Máximo, mientras que el jefe de las tres FF. VV. de cada país es el Mando Nacional, a quien deben obediencia.
El propio Manual de Fuerzas Vivas establece la relación entre esta estructura y el conjunto de Nueva Acrópolis:
«La organización de las Fuerzas Vivas no puede entrar en "competencia" con la organización general de N.A. como Estructura. El "cuerpo" de las FF VV es también el "cuerpo" de N.A. No hay competencia sino coincidencia. No olvidemos que las FF VV son, por ahora, la respuesta al Corazón Interno de nuestro Ideal, hasta tanto no se transformen en los Pequeños Misterios; por lo tanto, no pueden ser obstáculo en la actuación de los otros dos círculos acropolitanos: la Escuela de Filosofía y sus actividades externas que requieren precisamente de una eficiente organización». (Manual de FF. VV., capítulo cuatro).
Ø Coordinador Zonal o Regional
Son Hachados y normalmente son jefes de filial que coordinan a varios jefes de filial según zonas del país y realizan informes para el Mando Nacional.
Ø Jefes de filial
Los jefes de filial pueden no ser Hachados, pero, en ese caso, deben ser dirigentes. Son los directores de Nueva Acrópolis en una ciudad y son nombrados por el Mando Nacional, ante el cual deben rendir cuentas y al que deben obediencia.
Todas las semanas deben comunicarse con el Mando Nacional para informar de las actividades realizadas, de la situación de los miembros y de posibles problemas. Periódicamente, todos los jefes de filial se reúnen con el Mando Nacional para revisar los informes correspondientes al desarrollo de la filial y de sus miembros.
También tienen la obligación de realizar anualmente un inventario de los bienes e inmuebles, así como de elaborar y entregar el currículo de cada miembro.
Ø Dirigentes
Los dirigentes son miembros de Fuerzas Vivas con una determinada antigüedad que, por los méritos demostrados, reciben condecoraciones y desarrollan cargos desde los que dirigen a otras personas. Pueden desempeñar funciones como secretario o secretaria, instructor o instructora, o jefe de cuerpo dentro de una filial o a nivel nacional.
La propia organización deja clara la naturaleza de esta estructura:
Ø Miembros de Fuerzas Vivas
Los miembros de Fuerzas Vivas en general, realizan los trabajos que sostienen el funcionamiento de la OINA.
Ø Miembros de la OINA que no pertenecen a Fuerzas Vivas
Los miembros de la OINA que no forman parte de Fuerzas Vivas colaboran con los integrantes de estas en los diferentes trabajos y tareas necesarios para el funcionamiento de la organización.
El círculo de fuego de los Hachados
Los Hachados componen el denominado «círculo de fuego» que rodea al Mando Máximo. Son quienes ocupan los cargos de mayor poder dentro de la OINA y están al servicio del Mando Máximo para aquello que este disponga. Existen diferentes grados, desde los Hachados sin cadenas hasta los de cuatro cadenas.
Son miembros de Fuerzas Vivas que han prestado juramento de servir con lealtad y eficacia con la obra de Nueva Acrópolis. Dentro de la concepción acropolitana, se considera que continúan siendo Hachados y acropolitanos incluso después de la muerte, ya que la muerte se entiende como la pérdida del cuerpo físico.
La correspondencia entre las denominaciones externas y las denominaciones internas de los cargos queda recogida en el siguiente documento:
«1. Las denominaciones externas e internas son las siguientes, respectivamente:
· Director Internacional o Presidente / Mando Máximo
· Director o Presidente Internacional Adjunto / MM Corregente
· Secretario de la OINA / Guardián de los Sellos
· Coordinador Continental / igual
· Director Nacional / Mando Nacional
· Coordinador Zonal o Regional / igual
· Director de Filial, o dir. de n.a. en... (nombre de la ciudad) / Jefe de Filial
· Director de Centro (nombre del centro de la ciudad) / Jefe de Centro Urbano»
(Decreto 1986/1, Denominaciones de cargos y utilización).
Conclusión: una jerarquía autocrática basada en la obediencia
La estructura de Nueva Acrópolis no se limita a una organización jerárquica de cargos y responsabilidades. Se articula como un sistema piramidal de poder, en el que la autoridad desciende desde el Mando Máximo hasta la base y la obediencia asciende desde los miembros hacia sus superiores.
Los propios textos internos establecen que el poder procede «de arriba» y no de la aceptación de los subordinados, y vinculan expresamente la libertad con la obediencia y la disciplina. El acceso progresivo a cargos, condecoraciones y grados dentro de Fuerzas Vivas refuerza esta estructura y concentra el poder en una cúpula formada por dirigentes y Hachados.
Por tanto, la coerción no depende únicamente de una persona concreta ni de una situación puntual: está integrada en la propia estructura de mando. La jerarquía, la disciplina, la obediencia, la conducción ideológica y el compromiso creciente con la organización forman un sistema destinado a garantizar el control desde la cúspide hasta la base.
Lo que se presenta externamente como una escuela de filosofía, cultura y voluntariado tiene, en su estructura interna, una organización piramidal de poder en la que obedecer no es una opción, sino un principio expresamente inculcado.















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